Una prueba para empezar
Imaginá que mañana el Congreso de tu país aprueba una ley muy corta, de un solo renglón:
"Queda abolida la ley de gravedad."
Salís a la calle, todos aplauden… y después alguien se tira del techo de su casa.
¿Qué pasa? Exactamente lo mismo que pasaba antes. Porque hay leyes que un gobierno puede cambiar (el horario de los negocios, el precio del boleto) y hay leyes que nadie puede tocar, porque no son inventos de nadie: son la descripción de cómo funciona la realidad.
La pregunta de este artículo es sencilla: la ley de Dios, ¿de cuál de los dos tipos es?
Y la respuesta, como vamos a ver, está escrita de Génesis a Apocalipsis.
1. La ley es una fotografía de Dios
Esto es lo primero y lo más importante. La ley de Dios no es una lista de reglas que a Dios se le ocurrieron un día de buen humor. Es la descripción de cómo es Él.
Fijate en la lógica:
- Dios es santo → la ley es santa (Romanos 7:12)
- Dios es justo → la ley es justa (Romanos 7:12)
- Dios es bueno → la ley es buena (Romanos 7:12)
- Dios es amor → toda la ley se resume en amar (Mateo 22:37-40; Romanos 13:10)
Ahora seguí la cadena hasta el final. Si la ley es el retrato del carácter de Dios, entonces borrar la ley sería borrar a Dios. Y eso es imposible, porque Él mismo dijo:
"Porque yo Jehová no cambio." — Malaquías 3:6
"Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos." — Hebreos 13:8
"…el Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación." — Santiago 1:17
Para pensar: una ley que refleja a un Dios que no cambia, ¿puede cambiar?
2. La ley ya existía mucho antes del Sinaí
Mucha gente cree que la ley de Dios "nació" cuando Moisés bajó del monte Sinaí con las dos tablas. Si eso fuera cierto, uno podría decir: "empezó ahí, entonces también puede terminar en algún lado".
Pero la Biblia dice otra cosa. La ley ya estaba funcionando siglos antes del Sinaí:
Mandamiento - Se rompió antes del Sinaí - texto bíblico
- No matarás - Caín mata a Abel - Génesis 4:8-11
- No cometerás adulterio - José huye: "¿cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?" - Génesis 39:9
- No hurtarás - Raquel roba los ídolos de su padre - Génesis 31:19, 30
- No mentirás - Abraham y Sara mienten sobre su matrimonio - Génesis 12:11-13
- Recuerda el sábado - Dios reprende por no guardarlo, antes del Sinaí - Éxodo 16:27-28
Y hay un versículo que lo dice sin vueltas. Dios habla de Abraham, que vivió unos 400 años antes de Moisés:
"…por cuanto oyó Abraham mi voz, y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes." — Génesis 26:5
Además, el mismo sábado fue instituido en la semana de la creación, cuando todavía no existía ningún judío ni ninguna nación (Génesis 2:2-3).
Conclusión lógica: si la ley no empezó en el Sinaí, tampoco terminó cuando terminó el Sinaí. Lo que no nació ahí, no muere ahí.
3. Sin ley no hay pecado. Sin pecado, la cruz no tiene sentido
Este es, quizás, el argumento más fuerte de todos. Prestá atención, porque es pura lógica y la Biblia lo dice con todas las letras.
Paso 1. ¿Qué es el pecado?
"…pues el pecado es infracción de la ley." — 1 Juan 3:4
Paso 2. Sin ley, no existe la infracción:
"…donde no hay ley, tampoco hay transgresión." — Romanos 4:15
"…pero yo no conocí el pecado sino por la ley." — Romanos 7:7
Paso 3. Entonces, seguí la cadena hasta el final:
Si la ley fue abolida → ya no hay pecado → ya nadie está perdido → nadie necesita salvación → Jesús murió en vano en la cruz.
Y ahí termina el razonamiento. La única forma de que la cruz tenga sentido es que la ley siga vigente. Si el problema desapareció, la solución sobra.
Por eso Pablo, después de explicar la salvación por la fe durante tres capítulos enteros, se anticipa a la objeción:
"¿Luego por la fe invalidamos la ley? En ninguna manera, sino que confirmamos la ley." — Romanos 3:31
4. La cruz es la prueba de que la ley no se podía cambiar
Pensalo así.
Supongamos que un chico rompe el vidrio de la escuela. La multa es de cien mil pesos. El director tiene dos opciones:
- Opción A: decir "listo, borro la regla, no pasó nada".
- Opción B: mantener la regla y pagar él mismo los cien mil pesos de su bolsillo.
Ahora la pregunta clave: si la Opción A era posible, ¿por qué alguien elegiría la Opción B?
Nadie paga un precio altísimo por algo que podía cancelar gratis con una firma.
Dios eligió la Opción B. Entregó a su Hijo. Y eso demuestra, mejor que cualquier argumento, que la ley no se podía tocar. Si Dios hubiera podido abolirla, el Calvario habría sido el error más innecesario y más cruel de la historia del universo.
La cruz no derogó la ley: la cruz pagó lo que la ley exigía.
5. Jesús mismo lo dijo, y no dejó lugar a dudas
Cuando alguien empezó a sospechar que Jesús venía a aflojar las reglas, Él frenó el rumor de raíz:
"No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir." — Mateo 5:17
Y por si quedaba alguna duda, agregó:
"Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido." — Mateo 5:18
La jota (iod) es la letra más chiquita del alfabeto hebreo; la tilde es un trazo mínimo que distingue una letra de otra. Sería como decir en castellano: "no va a desaparecer ni un acento, ni un punto de la i".
Ojo con la palabra "cumplir". Mucha gente la lee como si significara "terminar", "dar por cerrado". Pero el verbo griego que usa Mateo es plerósai, que significa llenar hasta el tope. Lo contrario es katalúsai: demoler, echar abajo.
Y mirá lo que Jesús hace inmediatamente después, en los versículos siguientes (Mateo 5:21-28): toma "no matarás" y lo profundiza hasta el enojo del corazón; toma "no cometerás adulterio" y lo profundiza hasta la mirada. Si venía a aflojar la ley, la dejó más exigente que antes. Eso no es abolir. Eso es llenar de contenido.
6. "Pero Pablo dice que la ley fue clavada en la cruz…"
Buena objeción. Y tiene una respuesta clarísima, que está en la Biblia misma.
En el Antiguo Testamento no había una sola ley: había dos, y la Biblia las distingue con muchísimo cuidado.
La ley moral (los Diez Mandamientos) / La ley ceremonial (sacrificios y ritos)
- ¿Quién la escribió? El dedo de Dios (Éxodo 31:18)/La mano de Moisés (2 Crónicas 33:8)
- ¿En qué? En tablas de piedra (Éxodo 24:12) / En un libro (Deuteronomio 31:24)
- ¿Dónde se guardaba? Dentro del arca (Éxodo 40:20) / Al lado del arca (Deuteronomio 31:26)
- ¿Qué hace? Señala el pecado / Ofrecía un remedio temporal
- ¿Hasta cuándo? Para siempre (Salmo 111:7-8) / Hasta la cruz (Colosenses 2:14-17)
¿Ves la diferencia? Una está adentro del arca, escrita por Dios en piedra. La otra está afuera, escrita por un hombre en un rollo.
Los sacrificios de corderos eran una sombra que apuntaba a Jesús:
"…todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo." — Colosenses 2:17
Cuando llega la persona, la sombra ya no hace falta. Cuando el Cordero de Dios murió, el velo del templo se rasgó (Mateo 27:51) y todo ese sistema de corderos, sangre y sacerdotes quedó sin función: ya había llegado a lo que apuntaba.
Pero los Diez Mandamientos no eran sombra de nada. No apuntaban a Cristo: describían a Cristo.
7. La gracia no borra la ley. La necesita
Otra objeción muy común: "estamos bajo la gracia, no bajo la ley".
Es cierto, y es hermoso. Pero fijate cómo termina esa frase en la Biblia:
"¿Qué, pues? ¿Pecaremos, porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? En ninguna manera." — Romanos 6:15
Pablo ya sabía que alguien iba a hacer esa lectura, y la cortó antes de que empezara.
Una ilustración para entenderlo:
La ley es un espejo. La gracia es el jabón.
Te levantás a la mañana, te mirás al espejo y ves que tenés la cara sucia. ¿Qué hacés? ¿Te lavás con el espejo? No. El espejo no limpia nada: solo te muestra el problema.
Ahora imaginá que alguien te dice: "no te preocupes, ya te lavaste, así que rompé el espejo". ¿Tiene sentido? Justamente porque ya estás limpio querés seguir mirándote, para no volver a ensuciarte sin darte cuenta.
"Porque por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado." — Romanos 3:20
La ley nunca tuvo el trabajo de salvarte. Ese trabajo siempre fue de Cristo. Pedirle a la ley que te salve es como pedirle al espejo que te bañe: no es que el espejo sea malo, es que no es para eso.
Y cuando estás salvado, la obediencia deja de ser una obligación pesada y se convierte en la respuesta natural del que ama:
"Si me amáis, guardad mis mandamientos." — Juan 14:15
"Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos." — 1 Juan 5:3
8. La pregunta incómoda
Ahora, una pregunta honesta para cualquiera que diga que la ley fue abolida.
Si los Diez Mandamientos ya no valen, entonces hoy estaría permitido:
- adorar ídolos
- usar el nombre de Dios en vano
- deshonrar a los padres
- matar
- robar
- ser infiel
- mentir
- codiciar lo del prójimo
¿Alguien cree eso de verdad? Nadie. Ni el más convencido de que "la ley se acabó" te va a decir que hoy podés robarle el auto al vecino.
Entonces surge la pregunta obvia: si nueve de los diez siguen valiendo para todo el mundo… ¿de cuál mandamiento estábamos hablando realmente cuando dijimos "la ley fue abolida"?
Es el único que empieza con la palabra "Acuérdate" (Éxodo 20:8). Justo el que Dios sabía que nos íbamos a olvidar.
Vale la pena pensarlo con honestidad y con la Biblia abierta.
9. La ley sigue viva de punta a punta de la Biblia
Mirá cómo atraviesa toda la Escritura, del principio al fin:
En el principio: el sábado se instituye en el Edén, antes del pecado (Génesis 2:2-3).
En los Salmos: "Fieles son todas sus mandamientos, afirmados eternamente y para siempre." — Salmo 111:7-8
En los profetas: "Pondré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón." — Jeremías 31:33. Ojo: el nuevo pacto no cambia la ley, cambia el lugar donde está escrita. De la piedra al corazón.
En los Evangelios: "Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor." — Juan 15:10
En las cartas: "…porque los hacedores de la ley serán justificados." — Romanos 2:13. "…así hablad, y así haced, como los que habéis de ser juzgados por la ley de la libertad." — Santiago 2:12
En el Apocalipsis: "…los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo." — Apocalipsis 12:17. "Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús." — Apocalipsis 14:12
En la eternidad futura: "Y de mes en mes, y de día de reposo en día de reposo, vendrán todos a adorar delante de mí, dijo Jehová." — Isaías 66:23
De Génesis a Apocalipsis, y todavía más allá. Ninguna abolición aparece por ningún lado.
Para cerrar, volvamos al principio.
Hay leyes que se pueden derogar con una firma. Y hay leyes que no, porque no fueron inventadas: fueron reveladas. Describen cómo son las cosas.
La ley de Dios pertenece al segundo grupo. No se puede abolir por la misma razón por la que no se puede abolir la gravedad, ni el amor, ni la verdad: porque no es un reglamento, es un retrato.
Y el retrato sigue ahí, porque el original sigue vivo.
"El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre." — Eclesiastés 12:13
Tres preguntas para conversar en familia
- Si un amigo te dice "la ley ya no vale", ¿cuál de los argumentos de este artículo usarías primero, y por qué?
- ¿Qué diferencia hay entre obedecer para que Dios me quiera y obedecer porque Dios ya me quiere?
- Leé Mateo 5:21-28. ¿Jesús hizo la ley más fácil o más profunda? ¿Qué te dice eso sobre lo que Él espera de nosotros?
Todas las citas bíblicas: Reina-Valera 1960.