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Por la Gracia de Dios

Voto y Ley del Conquistador


Manual para jóvenes adventistas · Movimiento Conquistadores

Este libro, Por la gracia de Dios, es tu manual de instrucciones. Te guiará a medida que te diriges hacia los caminos superiores de la vida. Encontrarás aquí instrucciones en cuanto a cómo caminar con seguridad y abnegación, rodeado de otras personas. Ese es el propósito de este libro.

El voto y la ley del conquistador aparecen aquí explicados como ideales y propósitos vivos, para que puedan quedar indeleblemente fijos en tu vida y modelen tu carácter. Debes entenderlos bien, y estudiarlos hasta que tú mismo llegues a ser un voto viviente y una ley viviente.

La imitación de Cristo es otra manera de expresar el objetivo de este libro. Oro para que estos capítulos te ayuden a imitar a Jesús, tu querido Salvador, quien murió para que pudieras tener la posibilidad de vivir una vida rica y hermosa. Sé que quieres prometerle a Dios que lo seguirás a través de toda tu vida en este mundo y en el nuevo y maravilloso mundo que comenzará muy pronto, cuando Jesús regrese a la tierra.

— El autor

Una Palabra a Nuestros Lectores

Piensa, durante algunos momentos, en la mujer o el hombre más maravilloso que conoces. Quizá es tu líder de Conquistadores, o tu pastor, o tu profesor, o quizás tu mamá o tu papá. Ahora piensa en todas las cosas buenas y agradables que sabes de esa persona y multiplícalas por un millón de veces, y tendrás apenas una idea de quién es Jesucristo, nuestro amado Señor y Salvador.

Por la gracia de Dios es un libro escrito para ayudarte a entender mejor a Jesús y a crecer a semejanza de nuestro maravilloso Señor. ¿Se te ocurre algún blanco para tu vida mejor que llegar a ser como Jesús?

Los muchachos y las chicas que son como Jesús son verdaderamente ricos. Puede ser que no tengan muchas posesiones materiales, pero tienen una riqueza que vale más que las bicicletas, los autos deportivos, los aviones a reacción, o las ropas más finas. Tienen más que eso, porque tienen la promesa de poseer una mansión en el cielo.

Tengas o no tengas grandes talentos y riquezas, puedes tener una vida envuelta en la fragancia de la presencia de Cristo. Puedes ser puro de mente y veraz de corazón. Puedes llegar a ser tan bueno como Bernabé, tan bondadoso como Juan, tan animoso y decidido como Daniel, tan caritativo como Dorcas, tan celoso como Pedro, tan suave como Ester. Y todo esto es posible para ti por medio del evangelio de Jesucristo nuestro Señor.

A tu alrededor hay muchachos y chicas que quieren ser buenos pero que tienen temor de ser diferentes a los demás. Pero cuando esos mismos chicos son expuestos al influjo del calor de una vida hermosa se sienten inspirados a tratar de ser la clase de gente que quieren ser. De modo que, como puedes ver, la bondad es contagiosa.

Los conquistadores que piensan y actúan de acuerdo con sus mejores ideales, eligen como amigos a las mejores compañías, pero no se esquivan de los malos. Tratan de ayudarlos a llegar a ser mejores y los llevan a conocer a Jesús. Hacer el bien es fantástico porque nos acerca a la gente, y la gente es interesante. Jesús murió por cada uno de ellos. Y él quiere que cada uno de nosotros iluminemos la vida de otro, y de otro y de otro más.

El Voto del Conquistador
Capítulo 1
«Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra».
2 Corintios 9:8

«Por la Gracia de Dios»

El voto de conquistadores es una promesa que haces a Dios desde la intimidad de tu corazón. ¿Recuerdas cuántas veces repetiste este voto al lado de la fogata de un campamento de verano, o en alguna reunión de conquistadores en el colegio? El voto de conquistadores es un voto personal y, aunque en esas ocasiones había otras personas que también participaron, la verdad es que es un voto hecho por ti mismo: «Por la gracia de Dios, seré puro, bondadoso y leal, guardaré la ley del conquistador, seré siervo de Dios y amigo de la humanidad».

Desde que el mundo comenzó tanto las buenas como las malas personas han estado haciendo promesas. Y Dios también las hizo. La Biblia está llena de promesas, centenares de promesas, que nos ayudan en la batalla de la vida. Dios siempre cumple sus promesas, aunque los hombres no son tan fieles. La gracia de Dios nos da las fuerzas que necesitamos para que nuestras promesas humanas sean confiables.

Ejemplos bíblicos

Jacob prometió entregarle a Dios el diezmo de todo lo que recibiera si él lo bendecía y protegía. Hasta donde sepamos, cumplió fielmente esta promesa (Gn. 28:1-22).

Ananías y Safira prometieron dar todo el producto de la venta de una propiedad, pero guardaron una parte para sí. Faltaron a su palabra (Hch. 4:32—5:12).

Los hijos de Israel, cuando Dios les dio los Diez Mandamientos, prometieron unánimemente: «Haremos todas las palabras que Jehová ha dicho». Sin embargo, apenas unos pocos días después, adoraron el becerro de oro (Éx. 24:3,7,8).

¿Por qué las personas quebrantan sus promesas? Porque no hacen de Jesús su fuerza. Porque no confían en su gracia. O tal vez porque no están totalmente convertidas. Israel falló principalmente debido a su ignorancia e incredulidad. Ignoraban la propia debilidad moral y no creían en el poder que Dios tenía para salvarlos.

Piensa en el impulsivo Pedro, que trató de andar sobre las tempestuosas olas del Mar de Galilea (Mt. 14:22-33). Fue capaz de hacer lo que deseaba mientras mantuvo sus ojos fijos en el poderoso Jesús, pero comenzó a hundirse cuando pensó en el «gran» acto que estaba realizando. A menos que nos apoyemos firmemente en el Señor, caeremos en las aguas del mar de la vida.

Tomás Edison, el inventor de la lámpara eléctrica, acostumbraba decir a sus ayudantes: «Hay una manera mejor de hacer esto, descúbrala». Los sinceros esfuerzos de Edison deberían encender una luz en la mente de cada joven. La forma de cumplir nuestras promesas a Dios es mantener la luz alumbrando en nuestra vida, y esa luz es Jesucristo. La gracia de Dios es el poder que el Señor nos da para iluminar nuestra vida.

Sin embargo, la presencia de Dios no es algo que poseemos por naturaleza. La recibimos de Dios como un don dado por gracia.

La Biblia dice

«La gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo».

Juan 1:17
La Biblia dice

«Poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia».

2 Corintios 9:8

Sin un renacimiento espiritual no vas a ser diferente de cualquier persona de este mundo, porque la transformación interna de la vida es la que muda los hábitos de una persona. Jesús dijo: «Todos tienen que nacer de nuevo» (Jn. 3:7).

Pablo, el poderoso maestro y misionero, nació de nuevo. La gracia de Dios penetró en su vida y fue fortalecido. Más tarde dijo triunfalmente: «Todo lo puedo en Cristo que me fortalece» (Fil. 4:13). «Por la gracia de Dios soy lo que soy», dijo él en 1 Corintios 15:10.

Elena G. de White

«La vida del cristiano no es una modificación o mejora de la antigua, sino una transformación de la naturaleza. Se produce una muerte al yo y al pecado, y una vida enteramente nueva. Este cambio puede ser efectuado únicamente por la obra eficaz del Espíritu Santo».

El Deseado de todas las gentes, p. 143

Las dos palabras «Yo quiero» son extremadamente importantes para poder vivir a la altura de las promesas que hagamos a Dios. Él nunca te dará su gracia a menos que tú la «quieras» recibir, y para recibirla es necesario que la pidas. Eres una persona moralmente libre y tienes el poder de hacer tus propias elecciones. Por la gracia de Dios, sé lo que quieres ser, y haz lo que quieres hacer en la vida.

«¡Necesito cada hora de Dios!
Sin su gracia, ¿qué puedo hacer?
¡Padre eterno, llévame a los cielos!
¡Ven, ahora, a vivir conmigo!»
Capítulo 2
«Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad».
Filipenses 4:8

«Seré Puro»

«Consérvate puro» (1 Tim. 5:22). Este fue el consejo de Pablo al joven Timoteo. La pureza significa limpieza de vida: tener los pensamientos, la mente y el cuerpo limpios.

Jesús nos muestra cómo podemos vivir una vida apartada de la impureza. Los ojos son «la lámpara del cuerpo», dijo él: «Si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz» (Mt. 6:22,23). «Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios» (Mt. 5:8).

Ser puro de corazón significa cambiar los afectos centrados en los placeres pecaminosos y centrarlos en Cristo. Esta transformación no se hace sin luchas porque la tendencia humana nos lleva siempre a los pensamientos impuros; pero Jesús nos da su propia pureza.

¡Cuán puro debió haber sido nuestro maestro! Su vida era bella y su pureza tenía la transparencia de las aguas cristalinas de la montaña. Sus pensamientos y sus actos brotaban como las aguas límpidas de una fuente. Sus motivos eran siempre buenos. No buscaba su propia gloria, sino la de su Padre.

El ejemplo de Clide Harris

En Pendleton, Oregon, había un gran aserradero conocido como «Harris Pine Mills». Su fundador, Clide Harris, un adventista, tomó cuando era joven una resolución muy digna: «Nunca miraré algo de lo cual no me quiera acordar después». Reconocía que podía ser culpado de tener pensamientos impuros si sus ojos contemplaban lo que es impuro.

Los ojos son la principal avenida que conducen a la mente. Cerrar la puerta para no ver lo impuro es cerrar los caminos de la mente a los pensamientos impuros.

Cuando prometes «por la gracia de Dios seré puro», estás afirmando que quieres ser un héroe de Dios. Resuelve este asunto de la pureza de una vez por todas y, cuando llegue la tentación, anda por el camino de la obediencia.

La pureza incluye todo lo que oyes y lo que hablas. Un gran hombre dijo: «Cuando era niño, resolví no usar nunca una palabra que no pudiera pronunciar delante de mi madre». ¡Sé puro en la conversación!

Si el lirio puede crecer en el fango y en los pantanos rodeado de larvas e insectos, también es posible que nosotros seamos puros, aunque tengamos que vivir en un mundo lleno de pecado. Si Jesús creció en la impía Nazaret sin permitir ser afectado por la impureza, también nosotros podemos, con su ayuda, ser puros como el lirio en medio del fango.

«¡Dame, oh Señor, un corazón puro,
para sentir tu presencia cerca de mí!
¡Dame una mente bien clara, Dios mío,
para entender la pureza de los cielos!»
Capítulo 3
«Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo».
Efesios 4:32

«Seré Bondadoso»

Jesús fue el hombre más bondadoso que jamás vivió en este mundo. Todos se sentían atraídos hacia él y lo amaban, porque era bueno. Se sorprendían al ver los poderes extraordinarios que poseía. ¿No resucitaba a los muertos? ¿No expulsaba a los demonios? ¿No curaba a los enfermos? Pero, por encima de todo, lo amaban porque era bueno.

La bondad es el amor operando en la vida, es el amor que brota del corazón, es el amor en actividad. «Dios es amor» (1 Jn. 4:8). Las palabras más llenas de amor que alguna vez salieron de labios en la tierra fueron las que Jesús pronunció cuando estaba clavado en la cruz: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen» (Lc. 23:34).

David y Mefi-boset (2 Samuel 9)

Se habla pocas veces de la actitud de David cuando fue coronado rey de Israel. Saúl, el monarca que lo antecediera, había sido su enemigo mortal. Sin embargo, David supo que Jonatán, su íntimo amigo, tenía un hijo llamado Mefi-boset que era tullido.

David hizo traer a Mefi-boset a su presencia y le dijo: «No tengas temor, porque yo a la verdad haré contigo misericordia por amor de Jonatán tu padre». Mandó que se le devolvieran todas las propiedades de Saúl y que comiera siempre de la mesa del rey. David lo trató bondadosamente por amor de Jonatán, y le dio así a Israel un ejemplo del amor de Dios en acción.

El perrito con la pierna lisiada

Un comerciante tenía un perrito con una pierna lisiada. Un muchachito se acercó y dijo: «Me gustaría comprarlo. Tengo un dólar y 53 centavos. Es todo lo que tengo ahorrado».

El dueño le dijo que con ese animal no podría jugar bien. El muchachito, levantándose una de las perneras del pantalón, le mostró el aparato que tenía y dijo: «Tampoco yo puedo caminar muy bien. Pienso que este perrito va a necesitar una persona que lo comprenda». El dueño, comprendiendo que el perrito lisiado estaría en manos muy amorosas, se lo dio como regalo.

Cuando dices «por la gracia de Dios seré bondadoso», estás afirmando que quieres ser un buen samaritano, un buen vecino de todos los hombres y mujeres con quienes entras en contacto. La persona más cercana a nosotros con quien primero entramos en contacto es nuestro vecino, y no importa cuál sea la diferencia de color que tenga o a la iglesia que pertenezca, tenemos la obligación de ayudarlo en sus necesidades.

Hasta los animales se dan cuenta cuando una persona es bondadosa. El dulce gorjeo de un canario, el movimiento de la cola de un perro y el ronronear de un gato satisfecho, son la respuesta que dan al amor demostrado por un niño. Hay algo en la bondad que convence. Puedes estar seguro que cuando falta, la religión también falta.

Elena G. de White

«Aprovechad toda ocasión de trabajar por aquellos que os rodean y compartid con ellos vuestros afectos. Las palabras amables, las miradas de simpatía, las expresiones de aprecio serían para muchos de los que luchan a solas como un vaso de agua fresca para un sediento».

Joyas de los testimonios, t. 3, p. 100
Capítulo 4
«Yo y mi casa serviremos a Jehová».
Josué 24:15

«Seré Leal»

La veracidad y la lealtad eran parte inseparable de Jesús tal como el agua lo es del océano, el oxígeno del aire, y la sangre y los huesos de nuestro cuerpo. Nadie, sino él, podía decir: «Yo soy... la verdad» (Jn. 14:6). La veracidad es parte de la imagen que tenemos de Jesús, tal como el sol es parte del azul del cielo en el límpido verano.

Los honestos irán al cielo. «No entrará en ella ninguna cosa inmunda o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero» (Ap. 21:27).

El detector de mentiras — Augusto Vollmer

Una investigación del ejército reveló que cuando alguien cuenta una mentira, su presión sanguínea se altera. Vollmer envió a un policía llamado Juan Larson a estudiar el aparato. Al regresar, le pidió a Vollmer que le hiciera preguntas. Vollmer, recordando que Larson había estado ausente de su puesto la noche de un robo, le preguntó al respecto. «¡Eso no es verdad!», respondió Larson sin pestañear. Pero la aguja del aparato dio un salto violento, y Larson, sin contenerse, exclamó: «¡El aparato funciona, verdaderamente!» ¡Larson fue la primera víctima de su propio invento!

Hay muchas maneras de mentir. Se puede mentir con los gestos, la mirada, la sonrisa. También se puede mentir callándose cuando se debe hablar. Es posible que una persona falte tanto a la verdad que llegue el momento cuando su propia conciencia deje de acusarlo. No cauterices tu conciencia con el hierro incandescente del pecado porque la conciencia es muy preciosa, es la voz de Dios que habla dentro del alma.

Teodoro Parker y la tortuga

Un gran predicador americano llamado Teodoro Parker, cuando tenía solo cuatro años, encontró una tortuga y tomó una piedra para tirársela. En ese instante, oyó una voz que venía de dentro de él: «¡No hagas eso porque es malo!» Corrió llorando en busca de su madre y le preguntó: «Mamá, ¿quién fue el que habló dentro de mí?» La madre le respondió: «Eso es lo que la gente llama conciencia, pero es más correcto decir que esa es la voz de Dios hablando dentro de nosotros. Cuando la oigas, obedécela».

Todo joven conquistador debiera tener la ambición de desarrollar rasgos de carácter absolutamente honestos. Es más importante ser honesto que brillante, leal que bonito, confiable que rico y popular. La medida real del hombre es su carácter.

Seré leal a Dios. Seré leal a mi iglesia. Seré leal a mis amigos. Seré leal a la Biblia y a los escritos del espíritu de profecía. Seré leal a mi conciencia.

Capítulo 5
«Si guardáis mis mandamientos, permanecéis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor».
Juan 15:10

«Guardaré la Ley del Conquistador»

Detente a pensar qué sería el mundo si no hubiera buenas leyes. Si cada ciudadano pudiera hacer las leyes que quisiera y tuviera libertad para hacer lo que deseara sin ninguna restricción, la vida no sería nada agradable. La Ley del Conquistador, con sus ocho partes, es una afirmación de los blancos cristianos que queremos que rijan en nuestras vidas. Está basada en los Diez Mandamientos, la extraordinaria ley moral dada por Dios.

El rey David dijo

«¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación. Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos».

Salmo 119:97-98
Ludovico Nommensen y los Batakes

Nommensen fue enviado como misionero a la tribu de los Batakes. Después de trabajar entre ellos, el gran jefe le preguntó: «Ustedes tienen una ley que dice "no hurtarás", "no cometerás adulterio". Nosotros tenemos también una ley semejante. ¿En qué es su religión mejor que la nuestra?»

Nommensen replicó: «La diferencia está en que mi Maestro me da la fuerza para guardar esas leyes».

Profundamente impresionado, el jefe respondió: «¿Me está diciendo que su Dios le da poder a la gente para guardar esas leyes? ¿Puede enseñarle eso a mi pueblo?»

Al finalizar seis meses de trabajo, el jefe dijo: «Quédese con nosotros; su ley es mejor que la nuestra. La nuestra nos dice que debemos hacer. Pero su Dios dice: "Ven, caminaré contigo y te daré las fuerzas para hacer lo correcto"». Hoy hay miles de batakes que son cristianos.

Una de las cosas más hermosas acerca de la gracia de Dios es que ella nos coloca en tal armonía con su ley que difícilmente nos damos cuenta que la ley existe. Cuando la gracia de Dios opera en nosotros nace el amor en nuestro corazón, y entonces sale y se esparce en toda nuestra vida.

Mantenemos nuestra promesa y obedecemos la Ley del Conquistador. Esto significa que observamos la devoción matutina, que cumplimos fielmente la parte que nos toca, que cuidamos nuestro cuerpo, que tenemos una mirada franca, que somos corteses y obedientes, que andamos con reverencia en la casa de Dios, que conservamos siempre una canción en el corazón, y que iremos donde Dios nos envíe.

Capítulo 6
«Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y mi siervo que yo escogí, para que me conozcáis y creáis, y entendáis que yo mismo soy».
Isaías 43:10

«Seré Siervo de Dios y Amigo de la Humanidad»

¿Te gustaría ser portador de buenas noticias? La palabra «evangelio» significa «buenas nuevas». Cada seguidor de Jesús, joven o anciano, debe transmitir el evangelio de nuestro Señor a sus amigos y relaciones. Tan pronto como nos acercamos a Jesús y recibimos su perdón, nace en nuestro corazón el deseo de llevar a otros el conocimiento del precioso Amigo que encontramos en Cristo.

Juan Wesley — El consejo

Juan Wesley, el gran predicador y teólogo metodista, fue siervo de Dios y amigo de la humanidad. El gran propósito de su vida era vivir para bendecir a los demás. Cuando murió, había ganado más de medio millón de almas para Cristo. El consejo que daba a los cristianos era:

«Hagan todo el bien que puedan, de todas las maneras que puedan, en todos los lugares que puedan, a todas las personas que puedan, y siempre y cuando puedan».

Ser siervo significa que observas el movimiento de las manos del Maestro para captar cualquier indicación. Si Jesús quiere que seas un ministro, ¿estás listo para serlo? Pero si Jesús no quiere que seas un predicador, puedes ser su siervo haciendo cualquier cosa que te pida. No es necesario ser predicador para ser siervo de Dios.

¿Es tu lugar en la vida pequeño? ¡Cuídalo con mucho cuidado! Porque fue Dios quien te puso allí. ¿Es tu lugar en la vida importante? ¡Cuídalo con mucho cuidado! Porque fue Dios quien te puso allí. No importa cuál sea tu lugar, no es tuyo solamente, sino suyo, porque fue él quien te puso allí.

Promesa de Jesús

«Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres».

Marcos 1:17
La Ley del Conquistador
Capítulo 7
«Bueno es alabarte, oh Jehová, y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo; anunciar por la mañana tu misericordia, y tu fidelidad cada noche».
Salmo 92:1,2

«Observar la Devoción Matutina»

¿Sabías que Jesús observaba la devoción matutina? «Levantándose muy de mañana», escribió Marcos, «siendo aún oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba» (Mr. 1:35). Jesús quería estar a solas con su Padre, conversar con él y escuchar lo que tenía para decirle.

¿Qué significa «Observar la Devoción Matutina»? En realidad, significa estar alerta a la voz de Dios, prestando atención a las señales espirituales que nuestro capitán nos da en el campo de batalla de la vida. Es orar, estudiar la Biblia, y meditar silenciosamente, todo al mismo tiempo.

A Daniel, el primer ministro del reino de Persia, le gustaba observar la devoción matutina: «se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios» (Dn. 6:10). La devoción matutina es la hora fresca y primaveral cuando las alegrías del corazón desbordan, cuando cantamos con los pajaritos.

¿Te gustaría saber cómo hacer para que la devoción matutina tenga un mayor significado para ti? Primero, lee uno o dos capítulos de la Biblia. Después, lee en el libro de la devoción matutina la lectura que corresponde a ese día. Enseguida, canta. Arrodíllate después silenciosamente y conversa con Dios como si lo estuvieras haciendo con un amigo.

Elena G. de White

«La oración no baja a Dios hasta nosotros, antes bien nos eleva a Él».

El camino a Cristo, p. 92
Elena G. de White

«Orar sin cesar es mantener una unión no interrumpida del alma con Dios»; no debemos «descuidar la oración privada, porque ésta es la vida del alma».

Camino a Cristo, pp. 97, 98
Elena G. de White

«La oración es el medio ordenado por el cielo para tener éxito en el conflicto con el pecado y desarrollar el carácter cristiano».

Los hechos de los apóstoles, p. 450

Naturalmente, la oración es solo la mitad de la devoción matutina. El estudio de la preciosa Biblia y la meditación sobre sus mensajes es la otra mitad. A través de la Biblia los profetas actúan como artistas pintando con palabras cuadros de Cristo, nuestro Salvador.

La Biblia es como un álbum fotográfico lleno de instantáneas de Jesús. Ningún hombre vio jamás a Dios, pero Jesús vino a revelar a Dios a los hombres, a mostrarnos cómo es Dios. ¡Este es un cuadro de Dios en forma de hombre revelándonos su juventud y fuerzas eternas!

Elena G. de White

«A medida que la mente se espacia en Cristo, el carácter se amolda a la semejanza divina. Al contemplarlo somos conformados a la semejanza divina, a la semejanza de Cristo. Ante todos aquellos con quienes nos asociamos reflejamos los brillantes y alegres rayos de su justicia».

Testimonios para los ministros, pp. 388, 389
Capítulo 8

«Cumplir Fielmente la Parte que Me Toca»

Cuando el almirante Nelson dispuso sus navíos en la batalla de Trafalgar, arengó a sus soldados diciéndoles: «¡Inglaterra espera que cada uno cumpla con su deber!» Una casa dividida contra sí misma no puede subsistir, y un ejército con un gran número de desertores no puede ganar una batalla.

La primera palabra de esta parte de la ley del conquistador es «cumplir», y cumplir es aquí sinónimo de hacer, de actuar, de poner en práctica. Este mundo está lleno de personas soñadoras que prometen mucho, pero el número disminuye sensiblemente cuando se trata de cumplir.

Elena G. de White

«La mayor necesidad del mundo es la de los hombres que no se vendan ni se compren; hombres que sean sinceros y honrados en lo más íntimo de sus almas; hombres que no teman dar al pecado el nombre que le corresponde; hombres cuya conciencia sea tan leal al deber como la brújula al polo; hombres que se mantengan de parte de la justicia aunque se desplomen los cielos».

La educación, p. 54

Lo importante, lo que vale, no es tanto lo que decimos; lo que habla alto es lo que hacemos. Es fácil decir «prometo», pero ¿cumplimos lo que prometemos?

Jesús vino a este mundo a fin de mostrarnos el valor del hacer. «Cualquiera, pues, que me oye estas palabras y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca» (Mt. 7:24, 25).

Jacob Hamlin y el negocio honesto

En el centro oeste de los Estados Unidos vivía un comerciante llamado Jacob Hamlin, muy respetado tanto por blancos como por indios porque todos sabían que era un hombre honesto. Un día, mandó a su hijo a cambiar un caballo por cobertores. El muchacho regresó con el doble de cobertores de lo que valía el caballo. Hamlin no dijo nada. Dividió la pila en dos y le dijo a su hijo serenamente: «Vuelve ahora a ver a Pluma Grande. Toma una de estas pilas y devuélvesela con estas palabras: "Jacob Hamlin nunca hace transacciones deshonestas"».

¿Te esfuerzas por hacer tus deberes escolares lo mejor que puedes? Cuando juegues al vóley o al básquet, piensa: «¿Estoy haciendo lo mejor que puedo?» Si estás haciendo lo mejor que puedes, aunque tu equipo pierda, tú serás siempre un ganador. Haz todo lo mejor que puedas.

Elena G. de White

«Nuestra oración cotidiana debería ser: "Señor, ayúdame a hacer lo mejor que pueda. Enséñame a hacer mejor mi trabajo. Dame energía y alegría. Ayúdame a compartir en mi servicio el amante ministerio del Salvador"».

El ministerio de curación, p. 376
Capítulo 9
«Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma».
3 Juan 2

«Cuidar Mi Cuerpo»

El rey David quedó tan impresionado con el mecanismo de su cuerpo que exclamó: «Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien» (Sal. 139:14). Tu cuerpo es un verdadero milagro. Es la máquina más eficiente del mundo, un instrumento más complejo que cualquier costoso reloj y más sofisticado que el más eficiente automóvil.

Esta sangre que corre por nuestras arterias y venas impulsada por el corazón, que es la bomba más perfecta del mundo, está hecha de lo que comemos. Los granos, las frutas, las nueces, los vegetales, los productos lácteos y los huevos sanos, son los mejores alimentos que podemos poner en este organismo admirable.

Sustancias que nunca deben entrar en el cuerpo:

  • Bebidas alcohólicas. En cualquier forma —cerveza, vino, whisky, ginebra, vodka— el alcohol contiene un narcótico depresivo, una droga formadora de hábito que termina destruyendo el delicado tejido nervioso. «El vino es escarnecedor, la sidra alborotadora, y cualquiera que por ellos yerra no es sabio» (Pr. 20:1).
  • El tabaco en cualquier forma —cigarrillos, cigarros, pipas. Las delicadas células pulmonares de los fumadores quedan inundadas de veneno.
  • Cocaína, marihuana y otros narcóticos. Son agentes de Satanás para estropear el funcionamiento de la delicada máquina humana. La heroína y sus derivados son un señor tan implacable que dominan el sistema nervioso del adicto.
  • Té negro, café y bebidas con cola. La cafeína produce un efecto cruel sobre el sistema nervioso. Son muy difíciles de dejar una vez que se forma el hábito.
  • Alimentos inmundos. La carne de cerdo en todas sus formas es condenada por la Biblia (Lv. 11; Dt. 14).
La Biblia dice

«¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo».

1 Corintios 6:19, 20

Si eres un joven de salud normal, no necesitas preocuparte con esas cosas con ansiedad. Una vida activa al aire libre hará más por ti que cualquier otra cosa. La vida al aire libre, la fe en Dios, una dieta balanceada, el agua pura, el sol en abundancia y los pensamientos correctos, son todos excelentes constructores de una buena salud.

  • Toma todo el sol que puedas.
  • Llena los pulmones con profundas inspiraciones de aire fresco y puro.
  • Come tres buenas comidas por día y no andes pellizcando golosinas entre comidas.
  • Bebe leche fresca en abundancia y come bastantes frutas y verduras.
  • Sonríe y ora para espantar la tristeza.
Elena G. de White

«La salud es un gran tesoro. Es el bien más precioso que puedan tener los mortales. La riqueza, los honores y el saber se compran a precio muy alto si es la pérdida del vigor y de la salud».

Mensajes para los jóvenes, p. 238
Capítulo 10
«Por eso procuro siempre tener limpia mi conciencia delante de Dios y de los hombres».
Hechos 24:16

«Tener una Mirada Franca»

El apóstol Pablo cuando fue invitado a defenderse ante el gobernador Félix, explicó el porqué de su comportamiento. La expresión que usó sirvió de base para esta parte de la Ley. Solo quien mantiene una conciencia limpia puede mirar directamente a los ojos de cualquier persona. Los demás no pueden hacerlo, sencillamente no son capaces.

Los ojos son las ventanas del alma. Es verdad que ves el mundo a través de los ojos, pero también es verdad que el mundo ve lo que hay dentro de ti a través de las mismas ventanas.

La vaca en el aula

En una víspera de Todos los Santos, dos alumnos salieron del internado y llevaron una vaca al aula de la profesora de inglés. La dejaron atada al escritorio y esparcieron paja por el suelo. A la mañana siguiente la profesora gritó de susto. Cuando el director les preguntó si sabían algo, uno de ellos confesó francamente que había sido idea suya y el otro reconoció su participación. Ningún muchacho ni señorita que miente puede quedar con la conciencia limpia, no importa que sus faltas sean pequeñas o grandes.

Hay muchas maneras de mentir. Se puede mentir con los gestos, la mirada, la sonrisa, el fruncir de las cejas. Todo joven conquistador debiera tener la ambición de desarrollar rasgos de carácter absolutamente honestos.

Jesús siempre tuvo su conciencia limpia. Cuando lo crucificaron, hasta su último suspiro se conservó inocente de todo mal. Cuando llevaron a Daniel ante el rey de Persia, pudo mirar a los ojos del rey porque su conciencia estaba limpia y no había hecho mal alguno.

El estudiante que copió

Un estudiante en su último año de colegio me dijo que había copiado en uno de los últimos exámenes y añadió: «Si se lo confieso al profesor, me reprobará y no podré graduarme». Le dije: «Tu deber es confesar tu deshonestidad al profesor». Así lo hizo. Cuando volvió tenía la expresión de la alegría estampada en su cara: «Hice lo que usted me dijo. Ahora todo está bien. Mi conciencia está limpia y mi corazón en paz. El profesor va a darme otro examen».

Cuando Jesús venga por segunda vez para llevarnos al cielo, miraremos directamente su rostro y él nos mirará directamente a los nuestros sin que quedemos avergonzados o confundidos. ¿Por qué? Porque no habrá nada entre nuestra alma y nuestro Redentor, porque su sangre nos lavó de todos los pecados.

Capítulo 11
«Que a nadie difamen, que no sean pendencieros, sino amables, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres».
Tito 3:2

«Ser Cortés y Obediente»

La cortesía es la embajadora de un corazón lleno de amor que sale en busca de amigos. Una persona cortés es como un hogar amigo con un hermoso parqué y hermosos muebles, o como un rostro humano con una cálida y radiante sonrisa.

«Muchas gracias, Juan», es la expresión agradable que debe brotar de nuestros labios cuando un amigo nos ofrece algo. «Discúlpeme, señor», son las palabras de quien involuntariamente pisa los pies de otra persona. «Por favor, páseme las papas», es la respetuosa manera de pedir un plato cuando estamos a la mesa. La cortesía le da color, belleza y calor a la vida.

La mamá y el ramillete de flores

Un día una mamá le dijo a su hijita de 10 años: «Toma este ramillete de flores fragantes y llévaselas a doña María, la abuela que vive al final de la calle». Al volver, la madre le dijo: «Ahora hijita, huele tus manos». La niña las olió y notó que todavía estaban con el perfume de las flores. La madre señaló que las flores siempre dejan su perfume en quien las lleva. Cada acto de bondad que practicamos hace de nosotros una persona más perfumada.

Elena G. de White

«Si nos humilláramos delante de Dios, y fuéramos bondadosos, corteses, compasivos y tiernos de corazón, habría cien conversiones donde ahora hay una».

Testimonios, t. 9, p. 189

Un muchacho o una chica cortés también es obediente, porque la cortesía es sinónimo de respeto y deferencia. Si respetas a tus papás, los obedecerás. Si respetas a tu país, obedecerás sus leyes. Si amas y respetas a Dios, obedecerás su ley y guardarás la Ley y el Voto JA.

Jesús fue cortés y atento, aun en el momento de la crucifixión. Cuando lo clavaban en la cruel cruz, oró por sus verdugos. En vez de pensar en su propia agonía, escuchó compasivamente el pedido del ladrón moribundo. Al ver a su madre a los pies de la cruz, llamó a Juan y le dijo con ternura que la cuidara. ¡Qué compasivo, cortés y cariñoso era el Salvador!

Capítulo 12
«Mis días de reposo guardaréis y mi santuario tendréis en reverencia. Yo Jehová».
Levítico 19:30; 26:2

«Andar con Reverencia en la Casa de Dios»

La palabra «santuario» significa «lugar de habitación». El Señor había instruido al gran líder Moisés para que construyera un edificio que sirviera como su morada terrenal. «Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos» (Éx. 25:8). La sangre de las ovejas y becerros derramada por los sacerdotes en el santuario representa la sangre de Cristo que sería derramada por los pecados del mundo.

Cuando adoramos a Dios en nuestras iglesias, particularmente en el día sábado, debemos recordar que estamos tan cerca de Dios como lo estaban los sacerdotes de aquellos tiempos. El silencio y el orden deben prevalecer en todos los servicios realizados en la iglesia.

Si tuvieras que comparecer ante la presencia del Señor serías cuidadoso con tus palabras, te asegurarías que tu ropa y tus modales fueran los adecuados. Cuando vas a la iglesia entras en la real presencia de Dios, no importa que el edificio sea una enorme estructura de acero o una cabaña de paja en el corazón de las montañas.

Elena G. de White

«A causa de la irreverencia en la actualidad, la indumentaria y el comportamiento, por falta de una disposición a adorarle, Dios ha apartado con frecuencia su rostro de aquellos que se habían congregado para rendirle culto».

Joyas de los testimonios, t. 2, p. 201

Cuando el pastor está predicando, debemos prestar la máxima atención, tomando notas, anotando los textos, pensando todo el tiempo en lo que dice. El Espíritu Santo también está en la iglesia para enseñar y ayudar a todos los que prestan una respetuosa atención.

Jesús está allí, en el santuario, en la iglesia, para revelarse personalmente a ti. Adóralo en espíritu y en verdad y recibirás siempre una respuesta de su parte. Acércate a Dios con una alabanza en los labios, con el corazón lleno de reverencia, y él se acercará a ti.

El niñito de 4 años

Un niñito de 4 años que había ido a la reunión de oración con sus padres se arrodilló a los pies de su mamá para orar: «¡Señor, querido Señor! Pasamos una hora muy linda en la reunión de la iglesia esta noche. Me gustaría que hubieras podido estar allí». El niño era tan pequeño que no sabía que Jesús estaba allí. Había olvidado que Jesús es la fuente de todos los momentos agradables de nuestra vida.

Capítulo 13
«Servid a Jehová con alegría; venid ante su presencia con regocijo».
Salmo 100:2

«Conservar una Canción en el Corazón»

Tener una canción en los labios es una cosa, y tenerla en el corazón es otra. Lo más importante es tener siempre una canción en el corazón. Cuando tienes una canción en tu corazón, aunque no la puedas expresar con tus labios, la música aparecerá de todas formas en tu vida. ¿Cómo puedes saber si una persona tiene una canción en su corazón? Es fácil saberlo, porque su vida hace música por medio de su sonrisa, del tono de su voz, de su porte, de su manera de hablar, de sentarse, de correr, de pensar, de jugar.

Elena G. de White — Jesús y la música

«Nunca estuvo [Jesús] tan embargado por los cuidados de este mundo que no tuviera tiempo o pensamientos para las cosas celestiales. A menudo expresaba su alegría cantando salmos e himnos celestiales. A menudo los moradores de Nazaret oían su voz que se elevaba en alabanza y agradecimiento a Dios. Mantenía comunión con el Cielo mediante el canto; y cuando sus compañeros se quejaban por el cansancio, eran alegrados por la dulce melodía que brotaba de sus labios».

El Deseado de todas las gentes, p. 54
Elena G. de White

«La música cuando no se abusa de ella es una gran bendición, pero cuando se la usa mal es una gran maldición. Excita, pero no imparte aquella fortaleza y ánimo que el cristiano puede solamente encontrar en el trono de la gracia».

La fe por la cual vivo, p. 244

Para tener una canción en el corazón debes mantener el amor de Dios en tu corazón. «Conservaos en el amor de Dios», dice Judas (vers. 21). Amar a Dios es como calentarse al sol o bañarse en un cálido mar tropical. Si estás feliz y contento con Jesús, es una buena señal de que estás sano y no sufres de alguna enfermedad espiritual.

Conservar una canción en el corazón significa ser feliz por dentro y por fuera y en todo y por todo. Cuando lo prometes a Dios «conservar una canción en el corazón» le estás diciendo: «No guardaré para mí mismo todas las cosas desagradables que suceden. Las ignoraré y miraré solamente lo bueno y lo bello. Cantaré solo la mejor música».

Por lo tanto, guarda el amor de Dios en tu corazón. Esa es la forma de conservar una canción en el corazón. Por la gracia de Dios, «prometo conservar una canción en el corazón». ¿Estás dispuesto a mantener esta promesa?

Capítulo 14
«Después oí la voz del Señor que decía: ¿A quién enviaré y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí envíame a mí».
Isaías 6:8

«Trabajar para Dios» / Ir donde Dios Mande

Se necesita estar dispuesto a hacer un sacrificio para cumplir algunas órdenes. Jesús vino a este mundo para realizar la tarea más difícil jamás confiada a alguien: la enorme distancia que separa el cielo de la tierra. Un día cuando llegó la plenitud del tiempo, le dijo al Padre que había llegado el momento de ir al mundo a asumir la naturaleza humana.

Nuestra salvación fue posible porque Jesús fue a donde Dios lo mandó. Dios le dijo un día a Abraham que saliera de su casa, sin indicarle exactamente a dónde ir. Abraham dejó la casa rica y confortable de sus antepasados, dejó a sus muchos amigos y salió sin saber a dónde iba. ¡Fue el primer misionero que viajó a tierras extranjeras!

Jonás — La lección del profeta testarudo

Dios ordenó a Jonás que fuera a Nínive con un mensaje de arrepentimiento. Pero Jonás tenía prejuicios contra Nínive y tomó un barco en dirección contraria, hacia España. Satanás siempre nos manda en dirección opuesta a la de Dios.

Se levantó una terrible tempestad. Jonás fue echado al mar y cayó dentro de la garganta de un gran pez. Tres días después fue lanzado a la playa. Todos sus prejuicios raciales desaparecieron. Ahora estaba dispuesto a ir a donde Dios lo mandara.

Finalmente llegó a Nínive y proclamó el mensaje. El esfuerzo evangelizador de Jonás fue el de más éxito del que se tenga noticia: ¡120.000 personas se convirtieron! La misión que Dios le había dado tuvo éxito. Aprendió que no vale la pena huir del deber.

Laura y Fabiola — Un mandado de bondad

Laura era una quinceañera impresionada por las palabras: «Sobrellevad los unos las cargas de los otros». Decidió practicar lo que el texto decía. En el recreo, mientras los demás salían al patio, Laura fue al pupitre de Fabiola, que tenía el corazón quebrantado por la muerte de su madre. Se sentó a su lado y trató de consolarla. Fabiola, que lloraba desesperadamente, pronto comenzó a sonreír en medio de sus lágrimas. Al sonar la campana, Fabiola dijo: «Muchas gracias por haberte quedado conmigo. No sabes cómo me ayudaste».

Aquella noche Laura le dijo a su madre: «Mamá, pude ayudar a alguien a llevar su carga y me sentí muy bien. Me va a gustar más ir a donde Dios me mande que hacer cualquier otra cosa».

Consejos para los que están dispuestos a hacer mandados para Dios:

  • Los que van a donde Dios los manda no siempre encontrarán un camino fácil. Hay peligros a la derecha y a la izquierda. Permanece siempre del lado del deber.
  • Una lámpara no puede brillar y además salvarse a sí misma, pero el cristiano puede brillar por Jesús y al brillar, salvarse a sí mismo y a los demás.
  • El desánimo es un pecado que los mandaderos de Dios deben evitar como la lepra. «He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo» (Mt. 28:20).
  • Las tentaciones estarán esperándote, pero sigue adelante. No te pares a jugar con el pecado.
  • Recuerda que «una vida sin propósito es una vida muerta». Frances Havergal escribió: «Toma mis pies y hazlos rápidos y hermosos para ti».
Elena G. de White

«El obrero más humilde, movido por el Espíritu Santo, tocará puertas invisibles cuyas vibraciones repercutirán hasta los fines de la tierra, y producirán melodías a través de los siglos eternos».

El Deseado de todas las gentes, p. 762

Le prometo al Señor trabajar para él e ir al camino que me indique. Sí, le prometo guardar el Voto y la Ley JA y ayudar a otros, especialmente a los que tienen mi misma edad, a estar listos para vivir con Jesús ¡eternamente!

Promesa final

«Todo lo puedo en Cristo que me fortalece».

Filipenses 4:13
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Por la gracia de Dios es un libro escrito para ayudarte a entender mejor a Jesús y a crecer a semejanza de nuestro maravilloso Señor. ¿Se te ocurre algún blanco para tu vida mejor que llegar a ser como Jesús?

Al estudiar la experiencia de personas que cumplieron o no cumplieron el Voto y la Ley JA, crecerás a semejanza de Cristo. No te preocupes tanto con lo que eres, sino con lo que puedes llegar a ser, imitando a tu mejor Amigo y Salvador. Con su ayuda, el cumplimiento del Voto y Ley serán una parte de tu vida.

Este es el importante mensaje de este libro.